El Estado racista de Hitler frente a
la amenaza corruptora del dinero judío

Por Bort von Nothuräm

Hablar objetivamente acerca de Adolf Hitler hoy en día, es por decir lo menos, difícil, pues al poco andar en esta tarea, uno se encontrará con una muralla” casi” impenetrable de prejuicios, desinformación, rechazo y consignas grabadas a fuego en la mente de la triste y mal educada población que se correrá el riesgo de desalentarse prontamente, sino fuera porque existe aún en medio de esa muralla de rechazo visceral una grieta dada por la objetividad y la honestidad con que algunas personas observan este tema. A ellos las siguientes reflexiones.

La II Guerra mundial, fue el evento más trascendental con el que se ha enfrentado la humanidad en los últimos  milenios, fue de tal envergadura y de tales repercusiones que el mundo se jugó su libertad, en el amplio sentido del término. Si uno mira con objetividad la realidad, ciertamente encontrará rápidamente que tras la victoria de los aliados, el mundo y su población ha ido de mal en peor, naciones enteras literalmente esclavizadas por la deuda de sus países, la economía del mundo polarizada entre naciones ultra industrializadas y naciones pobrísimas, corrupción estimulada y fomentada por los organismos como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional, y países que han hecho de la corrupción una estrategia de colonización al someter a los gobiernos y a sus estados a verdaderos chantajes adornados o disfrazados más bien de acuerdos rimbombantes, tal es el flagrante caso de Estados Unidos de Norteamérica el cual ha hecho pasto de las naciones empobrecidas irremediablemente. Y no es el único. Por el otro lado el comunismo y el socialismo internacional con China y Rusia a la cabeza han esclavizado literalmente a la población de muchísimos países, tanto en América, como en Oriente y Europa. Entre ambas fuerzas se ha sometido a la población mundial a un vaivén de intereses y pugnas “soberanas” las cuales no tienen conexión ninguna con las verdaderas aspiraciones de la población de todos los países del mundo. 

Y tras de todos estos movimientos geoestratégicos siempre se encuentra el mismo protagonista: El Dinero. El dinero es amo y señor de este mundo, y tras él, una organización integrada por las familias más poderosas - económicamente hablando - del mundo, familias judías por cierto. 

«Denme el control del dinero y ya no importará quién haga las leyes» expresó el banquero Meyer Rothschild, fundador de la dinastía Rothschlid. 

El Clan Rockefeller en EEUU,  Rothschild, J.P Morgan y Jacob Schiff, financió directamente la Revolución comunista rusa, todos judíos. Pero no solo financiaron la Revolución comunista y tras ello la “socialización internacional del mundo” sino que además se hicieron con el control de la FED (Reserva Federal norteamericana) el mayor banco privado del mundo. Estos clanes se hicieron con el control del banco central norteamericano y por lo tanto de la economía más importante del planeta a comienzos del siglo XX. Oscuros eventos fueron los que anticiparon las dos grandes guerras, en donde estas nefastas familias dueñas del dinero, fomentaron la corrupción y el conflicto en ambos lados del orbe, capitalistas vs comunistas, y se aprestaron a su destrucción, como el gusano que roe el cuerpo de un cadáver… Y quisieron exterminar a Alemania. ¿Por qué?

Europa era el objetivo comunista, y Alemania la puerta de entrada para la conquista Total. El comunismo y tras este, el dinero judío usó de todas sus artimañas y poder para corromper este país. La corrupción y la desvalorización del espíritu, por medio del estancamiento económico y el fomento de la pornografía a todo nivel habían corroído profundamente el carácter de tan valioso pueblo. El judío sabía y lo sabe aún, que corrompiendo Alemania, degradando los valores espirituales tan sólidamente arraigados en su sangre, se aseguraba el control total de Europa, y ya cantaba victoria, pues los comunistas alemanes a servicio del Kommintern soviético, habían hecho un excelente trabajo para estos. Pero no contaban con un giro en el devenir de la Historia, no contaban con el elemento desvinculante de su estrategia, pues emergería un preclaro Salvador, el Guía de los próximos Mil Años, el Führer del pueblo quien establecería las bases de un renacimiento espiritual, de tal envergadura, que el mundo corrupto del dinero y su stablishment temblaría de miedo y como bestia acorralada usaría de todo su poder de odio para sacarse de encima a tan temeraria figura. La Historia nos muestra que Hitler venció, y reconquistó para el espíritu al pueblo alemán.

Y lo primero que estableció fue una nueva concepción de Estado, el cual no era unicamente la Reorganización del mismo, sino como se diría hoy aplicó una reingeniería de la Institución estatal, la que merece ser estudiada con cierta atención.

Como sabemos, en el libro Mein Kampf, Hitler hace un desmenuzamiento del Estado, y encuentra la clave de la nueva organización. El estado racista.

¿En qué aspectos e ideas puede fundamentarse claramente la Doctrina Racista de Adolf Hitler y el Nacionalsocialismo alemán?  La respuesta es clara, concisa y precisa. Para Hitler, el racismo está unido al concepto de comunidad de sangre, es decir de la homogeneidad racial de un pueblo. El pueblo germano. Solo es alemán quien posee ancestros de sangre alemana, y no únicamente alguien de otra raza que por alguna razón nace en suelo alemán. Nace el concepto de Sangre y Suelo, en donde ambos conceptos son esenciales para configurar el concepto de Estado Racista.

¿A que se refería exactamente el Führer alemán, cuando expresaba la idea de un Estado Racista? Si hemos revisado y comprendido los postulados que sustentan la idea y concepto del estado racista, debemos llegar a las siguientes conclusiones a modo de postulados doctrinarios:

  1. La organización del estado nacional socialista está basada en el imperativo nacional, el cual es a todas luces, la conservación de su continuidad racial.
  2. El estado es una herramienta funcional para garantizar la permanencia y futuro de un pueblo.
  3. Pueblo es considerado como un organismo social, cuyos miembros están ligados por lazos de sangre y manifiestan una identidad nacional.
  4. Un estado no precede al pueblo en su existencia, sino que el pueblo es quien da la existencia al estado. 
  5. El estado es una institución que aglutina la voluntad de existencia de los miembros de un pueblo 

Entonces en consideración a estos postulados, se puede comprender lo siguiente:

  1. El estado racista existe como resultado de la voluntad de existencia de un pueblo unido por lazos de sangre e historia.
  2. El estado es racista en el sentido que está fundado no en principios de tipo ideológico, o meramente político, sino fundado en la sangre de sus miembros.
  3. Y por lo tanto el estado racista como expresión de existencia y permanencia de un pueblo se caracteriza esencialmente por tener como función esencial y razón de existir, el garantizar la continuidad de los vínculos de sangre de este pueblo que son la misma base de su existencia.
  4. El estado racista, protege al pueblo del cual depende.
  5. Por lo tanto no existe mayor prioridad estratégica y funcional de un estado racista que la de entregar las garantías y recursos suficientes para la existencia de su pueblo.
  6. El estado racista tiene como misión la protección del pueblo y la defensa del mismo en cuanto su existencia o provisión de recursos para esta, en caso de que se vea amenazada.
  7. El estado racista se organiza tomando como premisas los principios de garantía, protección y conducción del pueblo para alcanzar su más alta expresión vital.

Por lo tanto para Hitler y su nueva Alemania, carecía de toda importancia cualquier otra consideración que no tomara los postulados esenciales de esta nueva concepción de estado. Y se basó para esto en la Tradición de la sangre. Cualquier prerrogativa anterior, como reclamación del estado en si sería revisada y expuesta a la luz de la nueva concepción de estado. 

El estado, ya no sería más una institución granítica que como un engendro demoniaco tuviera vida por sí misma sino únicamente por su conexión esencial con los más altos intereses de una Nación, es decir su supervivencia y destino superior. De otra forma tal institución pasaba a ser únicamente un artificio para dar guarida a elementos políticos y burocráticos que más que beneficiar al pueblo se desvinculaban de sus intereses esenciales convirtiendo el estado en un ser parasitario, presto a vampirizar de la vitalidad de un pueblo/nación. Eso cambió con Hitler. Obviamente al rey del dinero el payaso titiritero del espectáculo de marionetas del mundo, el judío internacional, no le gustó para nada este despertar de un pueblo y nada menos del pueblo alemán con la guía de un Líder, el Führer carismática y mesiánico que era Adolf Hitler. Y quisieron destruirlo. Pero mientras tanto el mito había renacido dentre las llamas de la corrupción más abyecta a la que había llegado Germania en sus miles de años de historia, y lo hizo con la fuerza avasalladora que emerge de la Verdad, que encendió los corazones con el amor puro hacia el ideal que solo un pueblo como Alemania pudo encarnar… 

4to Tarntak de Sigonneh 132 nHk

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