LA BELLA DURMIENTE DE LA SIERRA VELLUDA DE ANTUCO

Por Merlin von Thule

En nuestra querida tierra llamada Chile, desde el norte hermoso, hasta la Antártida, por años se ha venido manifestando una serie de leyendas, de mitos, que se narran de voz en voz. De abuelos a sus nietos y estos cuando crecen y son abuelos, los vuelven a contar, probable, estos cuentos, sean adornados de acuerdo con la época, para hacerlos más llamativos y no se pierda su relato. Sera quizás la magia misma del relato, que intenta ser una “leyenda que resucita” cada vez que sale de la boca de un viejo contándola alrededor de un círculo y una fogata en el medio.

Así fue como me encontré un día con una historia maravillosa, mientras vivimos con mi familia en la localidad de Huépil (en idioma Mapuche, lugar de arcoíris) ubicada en la Región del Bío Bío a 342 m.s.n.m, cercana al Volcán Antuco y la Sierra Velluda.

Nos fuimos a pescar truchas, nativas de la zona, por cierto, de muy buen sabor. Para ello tomamos el camino interior hacia la localidad de Trupan, para luego llegar a la localidad de Polcura, cerca de esta hay dos Centrales Hidroeléctricas (El Toro y Abanico) y cerca de Polcura hay un tranque de agua de los ríos que son especiales para la pesca.

Después de pescar, armamos nuestras carpas, alrededor de un círculo, como acostumbramos e hicimos una fogata al medio, todo esto al atardecer y después de limpiar nuestros peces, los ensartamos en palos aguzados hechos por nosotros mismos y los asamos (fue un manjar de dioses). Mientras comíamos y bebíamos un poco de vino tinto, empezamos a contar historias, cuentos, poesía o cantar, pues también llevamos guitarras. Fue en ese momento muy cercanos a la Sierra Velluda, don Juan, que debe haber estado bordeando los 74 años (Año 2001), se dirigió a mí, mirándome fijamente y contando con emoción, con melancolía, con ganas de convencerme de ayudarlo con el sueño que despertaba la historia que estaba a punto de contarnos a todos, pero especialmente a mí. 

Relató que, desde muy muchacho, 17 años, comenzó a recorrer todos los parajes y especialmente la Sierra Velluda y muy motivado por lo que su abuelo le había dicho que se aparecía una mujer muy hermosa, de tez muy blanca, de largos cabellos rubios y de unos ojos azules profundos (Relato que fue validado por tres más de los amigos que andábamos de pesca)

Él nos conto que diez años atrás más o menos, en sus andanzas por la Sierra Velluda, no sabe si se perdió, pero al otro día despertó durmiendo en un paraje abrigado y solo recordaba haber visto a la mujer hermosa, reposando dormida en una especie de sarcófago transparente (él mencionó una especie de tumba como la de los egipcios, pero de vidrio) y le dio mucha pena y lloró desconsoladamente, culpándose de no haberla encontrado antes. Todos le dijimos que no se culpara…Le preguntamos si recordaba el lugar donde la vio. A lo que nos dice: “volví en estos diez años y he buscado como loco”, luego entendí porque era a mí a quien se dirigía para convencerme, por mis conocimientos de montaña, y lo acompañara quizás la última vez a sus 74 años, para encontrar a esta mujer dormida en la montaña Sierra Velluda.

(Vivimos en Huépil con mi familia por razones de trabajo en la Empresa Abengoa Chile, encargados de montar Torres de Alta Tensión Eléctrica, desde la Central Hidroeléctrica Ralco en los Altos del Bío Bío desde el año 2000 hasta Diciembre del 2004, también hice clases a alumnos de Ingeniería Electrónica en la Universidad Adventista de la ciudad de Chillán, por dos años consecutivos. Fueron momentos muy gratificantes vivir en una localidad pequeña, hicimos de muy buenas amistades hasta el día de hoy, personas maravillosas. Recopile mucha información acerca de leyendas y mitos de la zona cordillerana. Nos juntábamos muchas veces a compartir libros, historias, cuentos, poesía y música. Había varios profesores entre otras profesiones y oficios, y uno se destacaba, el profesor Carrillo, porque había construido un lugar especial de su casa, y le llamaba la “Capilla” y en días de mucha lluvia y temporal, nos juntábamos cerca de un fuego, para conversar, como decimos “arreglábamos el mundo” y estas tertulias duraban horas. Fueron muy gratificantes…Don Juan de mi relato falleció, se perdió en la Sierra Velluda, nunca más se supo de él, algunos cuentan que se lo comió el puma, nunca lo acompañe, no porque no quisiera, sino porque pensaba que a su edad se podría haber muerto mientras andaba conmigo y no quería cargar con esa responsabilidad sobre mis espaldas) La historia que cuento en este breve relato, también se cuenta en muchos lugares de la Cordillera de Los Andes, es popular de boca en boca, no pasa a los libros, quizás a la historia misma, no le interese su resurrección en los libros, sino en el relato vivo de quienes la vociferan.

Una hermosa fotografía en un día despejado. Sierra Velluda, Región del Bío Bío, cercana a la comuna de Antuco.

Caverna de Hielo en la Sierra Velluda. Hay muchas cavernas y laberintos.

Este es un camino bellísimo. 

Fotografía desde el aire, se aprecia su majestuosidad.

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