La Semilla Del Hombre Que Vendrá 

por Bort von Nothuräm

Hay temas que deben ser abordados con cierta reverencia, y acercarse a ellos en silencio, pero no pasivamente sino en alerta, porque una vez captes su esencia ya nada volverá a ser igual, el mundo a nuestro alrededor ya no volverá a ser el mismo que antes, aunque en realidad nuestra percepción cambie constantemente, así debe ser… Pues hay situaciones, eventos, momentos que pueden y deben con todo derecho ser atesorados como únicos, irrepetibles, ciertamente sagrados. 

Todos quienes nos encontramos en este camino somos enfrentados a las situaciones más disímiles, situaciones y eventos que llegan a nuestras vidas, momentos que no fueron buscados, pero que esperaban ser, tal vez porque nuestro Ser así lo diseñó en su plan de vida, en fin, eso ya no es de nuestra incumbencia, y revelar su misterio sería imprudente tanto como arrogante, ¿quiénes somos nosotros para osar aquello? Ciertamente la división del mundo en 2 aspectos, lo manifestado y lo inmanifestado, la acción y la potencia, la obra en sí y su diseño, la idea y su materialización, nos reserva de conocer desde este plano manifestado las causas que dan origen a las cadencias del camino, así debe ser. 

¿Qué es lo que podemos hacer en tales momentos?  Lo único que debemos…, intentar con toda nuestra capacidad, atención, concentración, osadía y valor, captar la esencia, destilar su elixir, maravillarse y agradecer por eso.

Lo más grandioso de este mágico proceso, es que la verdad a la que se accede, siempre estuvo al alcance de nuestros ojos, pero aun no estábamos listos para ver, y porque creo honestamente que muchos coincidirán con estas ideas, por una u otra razón, es que las plasmo aquí. 

Se han planteado alguna vez la pregunta: ¿Qué es la vida?, seguramente todos, y han buscado en libros de todo tipo una respuesta a esta, que no es menor porque es existencial, nos involucra directamente: estamos vivos…, pero la vida no había que descubrirla en los libros porque pasa a cada minuto, segundo, instante frente a nuestros ojos, pero no nos percatamos nunca de ello, porque nos hemos vuelto filósofos, sofistas, tratar de encontrar la respuesta a la maravilla de la vida en un libro, en una formula, en un experimento, e intentar envasarla, cosificarla, patentarla, en fin, reducirla, para poder controlarla, y ella está allí, esperando ser re-descubierta por una simple mirada, y la pregunta exacta…

Me maravillo al ver los prados, desiertos en un tiempo, hoy llenos de un verde intenso y la diversidad de los colores de las flores, que humildes pero persistentes emergen en cada primavera, y decirme finalmente, no existe un solo centímetro cuadrado sobre esta tierra en donde con las condiciones apropiadas no germine la vida, en cualquier forma. Y decir: Todo está lleno de vida…, en el aire, en el agua, sobre la tierra, en los espacios más distantes y en las condiciones incluso más adversas allí está…, y maravillarme por no haberme dado cuenta antes, de la generosidad de LA VIDA, y de su grandioso PODER, o tal vez sí, pero en un grado distinto, intelectualmente, pero cuando la “ves” por primera vez, es como el cuerpo desnudo de una mujer, a quien amas con todo tu ser, el darse cuenta de que así pasen un millón de años, la vida siempre estará allí, y nunca cesará de reverdecer, eternamente, por siempre jamás…

Porque la vida es ciclo, es semilla, es germen, que se guarda, y calla…, en silenció por mucho tiempo, duerme solamente, hasta que una lluvia, la despierta, e inicia su proceso, se activa su mecanismo y emerge con toda su potencia, sin dudas, sin temores, con VALOR ABSOLUTO, con fuerza imparable e implacable también, temeraria, pugnando en lucha por cada centímetro cuadrado o cúbico de espacio, para manifestar lo eterno, lo que no cambia, lo que ahora se manifiesta pero que siempre lo hará. Y de esa forma, un camino pre-establecido por los dioses, recorrerá cada ser, desde una minúscula ameba, una bacteria, un macrófago, una espora, una unidad viviente, un insecto, una planta, un ratón, un león, y el hombre también…

Todo, en un interminable ciclo, de nacimiento, crecimiento y muerte, para volver a nacer nuevamente, infinitamente…, haciéndonos recordar del otro lado, de lo inmanifestado, de lo eterno e inmutable, aunque aquí todo mute, por la misma naturaleza de la materia, sujeta a una inercia, una fuerza que subyace además a todo proceso de existencia, una fuerza entrópica, caótica, titánica, voluptuosa, seductora y cautivadora también, aquella otra parte de esta parte, el caos contra el que se opone el orden, y así debe ser…

La belleza, será finalmente, la fragancia de lo eterno, será a través de su reconocimiento en toda la vida que nos rodea, que se nos posibilita la conexión con aquello, inmutable, con el orden más elevado y al que solo podemos intuir contemplando la naturaleza toda, como el cuerpo desnudo de la mujer deseada.

Cada cosa, cada ser, tiene su lugar, su función, su rol, en el entramado de la vida, nada sobra, todo calza a la perfección, y cuando se desarregla, nuevamente esta pugna por volver al Orden. ¿Y en todo este caleidoscopio que es la venerable vida que lugar ocupa el hombre?

Y que es el hombre sin destino sino sombras y polvo…

Así como la naturaleza toda cumple inexorablemente su destino, su garma, signada por el ciclo y por la Triada: Nacer (venir al ser), Crecer y Desarrollarse (Permanecer), Decaer, Volverse semilla, Morir (Abandonar el Ser, para Venir al Ser nuevamente), el hombre, también lo hará. Pero ¿qué es una vida individual considerada como independiente de su colectivo, de su pueblo? Nada, no tiene valor, desde la perspectiva de la naturaleza que gobierna los procesos de todos los seres vivos, la escala del hombre individual estará dada únicamente por su aporte a su pueblo, a la vida de su pueblo, a la existencia del mismo, y viéndolo desde esa perspectiva, la vida de un hombre solo será valiosa en la medida del aporte a su pueblo. Por lo que en la naturaleza solo tendrá valor el colectivo, la comunidad, el pueblo. 

Llegados a este punto La Kala viene en nuestra ayuda para completar nuestra tarea, y su sabiduría ancestral, su cosmología, su Erägkal, que nos enseña que la humanidad ha atravesado por cuatro etapas o edades, desde su manifestación en esta tierra. A la primera edad se le conoce como Vÿr, a la segunda como Agnar, a la tercera como Abar, y a la cuarta que es nuestra edad actual como Bhumar. El Vÿr fue la edad de la llegada de los dioses creadores de mundos, quienes habrían dado Vida a nuestro planeta, sembrándola en todas sus formas posibles y creando la Raza del Hombre, que en realidad habrían sido 2 razas, una depositaria de la herencia divina y eterna en su ser, en su sangre, con conexión al plano de lo inmanifestado, y la otra únicamente material sin el vínculo con la eternidad. Aquella edad habría sido de un esplendor primigenio, en la cual se sembró de vida y dicha la tierra original, manifestando lo eterno e inmutable en todas sus obras, la armonía fue completa...

Pero como todo en la naturaleza, la humanidad no pudo evadir el destino de todas las cosas, de habiendo Venido al Ser, y Desarrollado el Ser, tener que Abandonar el Ser, pues el conflicto se gestó entre las dos razas del origen y ciertamente la muerte venció, y el Hombre, la raza de los hijos de Dios fueron reducidos a una mínima expresión, y la tierra se corrompió, con la injusticia de los seres materialistas y egoístas. La decadencia y el Abandono del Ser se manifestaron. El verdadero Hombre, el pueblo de Dios, fue el custodio y el guardián de la semilla del futuro Volver al Ser, y así sucedió... El pueblo de Dios Volvió Al Ser con Akni-Kain, con Vahjana y Sigtyr, y volvió a la existencia creando un Reino poderoso que se enseñoreo sobre el mundo entero, tal Reino se llamó el Reino de Thule, el cual vio la luz, y su brillo no ha sido igualado hasta hoy, manifestando el esplendor de lo eterno e inmutable, de lo inmanifestado en lo manifestado de una forma y poder que no ha sido igualado hasta nuestra actualidad. Miles de años duró su esplendor.

Pero nuevamente, su ciclo terminó, y el conflicto se generó, y el Reino de Thule sucumbió, bajo las aguas del gran diluvio se hundió, y con él la humanidad de una edad de oro que volvió a ser silenciada, pero no extinguida, porque tal es la ley de los ciclos que gobiernan al mundo, y un remanente del pueblo de Dios fue resguardado, en el pueblo Ario. Y El Abandono del Ser se manifestó nuevamente. Y el control del mundo recayó nuevamente sobre los injustos, más el recuerdo de la Gloria del Hombre se ha resguardado, y la Luz ha sido puesta a recaudo. Y una mínima parte del pueblo de Dios guarda la semilla del futuro…

Tal es ahora nuestra Misión, custodiar la Kala, la Minne, ser Semilla, y procurar germine en nuestros seres y el Arquetipo vea la Luz del sol del fuego caliente, ser los precursores del futuro Hombre, del Hombre que vendrá también, los días se acercan ya en que brotará la vida de la semilla, hemos pasado la oscura noche del sueño pronto despertará a la vida. Pero mientras tanto acaba la noche, esperamos sin apuro, conscientes de lo que portamos, y el futuro verá volver al pueblo de los Hijos de Dios nuevamente y Volverá al Ser con fuerza irreprimible, con Valor Absoluto, y un nuevo espacio vital será ganado en la eterna lucha de la Vida contra el Caos y la Muerte, así deberá ser…

Widget is loading comments...

VOLVER A LA CUMBRE DEL ÁGUILA

VOLVER A LA PÁGINA PRINCIPAL