ENCUENTRO CON SU MAESTRO INTERIOR

Autor: AC Merlín von Thule


Llegó a vivir a la ciudad de Temuco, para estudiar en la Universidad, a la edad de 26 años, lugar que es muy bien aprovechado por cuanto había una biblioteca grande e implementada. Participa en el Grupo de Montaña de la Universidad, realizando un trabajo de equipo muy bueno. Logran hacer cumbre con varias cordadas en varios volcanes, lo que permite ir haciendo un levantamiento topográfico de la región de la Araucanía, con lo cual más tarde, emprende aventuras solo, hacia diferentes lugares los fines de semana, llevando entre sus pertenencias y equipos de escalada, libros de estudio.

Así se encontró con un Pueblo maravilloso, aguerrido y una cultura que lo cautiva. Durante muchos años tuvo un estrecho contacto con el Pueblo Mapuche, en diferentes localidades, estudiándolo, aprendiendo de ellos, conociendo su cultura, su cosmovisión, además recibiendo el honor de participar en algunas ceremonias, como es el caso de una de ellas llamada el nguillatun, una ceremonia ancestral de pedido de fertilidad que dura tres días con sus noches, los caballos son centrales. Los jinetes galopan alrededor del círculo de personas que danzan para protegerlos a ellos y al espacio sagrado. Iba vestido de negro, con un poncho negro, una lanza en la mano y la otra en las riendas, montado en un caballo hermoso de color negro. Como este ejemplo, muchos más largo de enumerar, pero factibles de ser contados en otros relatos, porque están llenos de simbolismo.

De esta manera, hubo una hermosa relación con algunas machis y también con los denominados “brujos”, “artistas”, o “chamanes”, mejor dicho, en idioma Mapuche: Kalku. Se cuenta que ellas y ellos (Kalkus) se retiraban a meditar y realizar sus ritos, a aprender, en lugares muy oscuros, cavernas, cuevas, denominadas Renü (Reni). “Los Reni se nos muestran como un lugar de poder, localizado en una cueva, en donde los caciques, hombres sabios, parlamentan. Esto es curioso, aunque se señala que esto sucedía 'antiguamente' cuando al parecer el conocimiento de otros mundos era mayor. En este lugar, por medio de sacrificios como pago, eran 'arreglados' los mapuches.

En este caso, no es riqueza material lo que se busca, sino habilidades y destrezas, para la guerra (haciéndolos prácticamente inmortales) para la oratoria, cualquier habilidad que se pidiera” ¹. También estas cuevas tienen pisos, con los cuales te vas encontrando mientras desciendes, a la vez laberintos, solo encuentras el camino correcto, cuando te conectas con esos espíritus protectores de esos lugares y te permiten continuar. 

Fue así el encuentro que tuvo con esta gran cultura y con muchas personas maravillosas, hasta el día de hoy. Aprendió a tocar el trompe, un instrumento musical Mapuche, que sirve para dos finalidades, la primera: encantar a una doncella Mapuche, para enamorarla. La segunda: generar frecuencias que hagan vibrar la caja craneal para despertar la glándula pineal, hacerla vibrar, que se mueva, de tal forma entrar en los mundos paralelos. Al mismo tiempo trabajando la respiración nasal, inspirando profundamente, hasta llenar los pulmones y luego botando por la nariz, haciendo fuerza, que emita sonido, pero lentamente, varias veces, logrando con ello estados diferentes a la consciencia normal. Aprendió a emitir sonidos utilizando las silabas OM, por ejemplo. Fue un aprendizaje muy espiritual, lleno de misticismo, de elevación.

De esta manera, en el año 1987, se encontraba en una cornisa del Volcán Llaima, en la región de la Araucanía. Podemos decir que su nombre tiene dos significados en el idioma Mapuche: resucitado y zanja. Fue conocido como Chinal (lugar donde hay chibas, una planta medicinal) y también volcán Imperial ("... por notarse en derechura hacia el Este, desde la arruinada ciudad de ese título"). Por su parte el cronista español Diego de Rosales lo llama Aliante, el mismo nombre que Ovalle da al cacique de la zona del Villarrica. Benjamín Vicuña Mackenna, en una edición del trabajo del padre de Rosales identifica al "Aliante" como el volcán Llaima.

Se encontraba a 2.300 m.s.n.m., en una cornisa, preparado para acampar y muy temprano hacer cumbre. La altitud del volcán es de 3.125 m.s.n.m. Ya, con la carpa instalada, al interior de un círculo, un arreglo de piedras para protección, y habiéndose sentado, previamente encendido el “chonchon”, colocando sobre este fuego un jarro de aluminio con nieve previamente seleccionada para servir de agua bebible (Claro que es bueno apretar esta nieve en el fondo del jarro, de esta manera consumirá menos energía, a la vez que hay que tener en cuenta que el agua obtenida esta libre de minerales necesarios para hidratarnos. Por lo que una vez que comienza a hervir, se vacía un sobre de algún rico caldo y es un “manjar de dioses” en esas alturas, te abrigará y calmará tu sed) entonces comienza a hervir y vierte un sobre de caldo de gallina y saca un trozo de pan amasado con harina integral y semillas, cuando divisa algunos metros a lo lejos una figura humana, lo mira con sus binoculares, y queda absorto de lo que ve: era un hombre vestido con una túnica negra, como la de los monjes, con sandalias y cuando ya estuvo al lado de él, se saludaron con un fuerte apretón de mano e hicieron el saludo Mapuche con la mano izquierda en el plexo solar y la mano derecha en forma de escuadra. Se sentaron, él le convido en otro jarro caldo de gallina y pan, lo recibió muy feliz el visitante, comieron y conversaron. No hubo necesidad de presentarse y saber los nombres, ni nada profano. La conversación verso sobre la respiración nasal y técnicas de manejo de esta. Luego de esto, se levanto desde donde estaba sentado y se despidió para seguir caminando por los senderos de esas alturas cordilleranas. La despedida fue igual que el saludo de llegada. Era de mano muy suave, el color de la piel de un blanco casi transparente, exagerando un poco. De una persona que no pasa mucho al sol. La voz era clara, su acento normal como cualquier persona del territorio, eso sí, firme, sin titubeos en lo que expresaba. Se alejo y desapareció de la vista de los binoculares a la vuelta de una curva.

Esa noche antes de dormirse, llevó a cabo una de las técnicas enseñadas de respiración y el sueño fue profundo y muy hermoso por las visiones que tuvo. El despertar antes que saliera el sol, fue lleno de energía y apenas comenzó a despuntar, lo saludo para llenar el alma con más energía. El ascenso fue esplendoroso. En la cima mientras miraba hacia la inmensidad de los bosques de la zona, el Valle de la Luna, podía mirar los volcanes Quetrupillán, el Villarrica, el Lanín, cuando uno mira hacia el sur; y mirando al norte se pueden ver los volcanes Antuco, Lonquimay, Callaqui y Tolhuaca, además la Sierra Velluda y la Sierra Nevada.

Meditó en la cumbre frente a estar extasiado de tanta belleza sublime y se dijo así mismo: “ayer en la tarde conocí por primera vez a mi maestro interior” 


Bibliografía

1.- Biblioteca Digital DIBRI -UCSH por Universidad Católica Silva Henríquez UCSH -DIBRI. HISTORIA Y GEOGRAFIA N 19

LAS TRES PUERTAS

Una mirada a los mundos paralelos mapuche. Amalia Castro San Carlos.

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